Obligados a servir

in the North End

(pendiente de instalación)

Las bandas de reclutamiento británicas capturaban a hombres en el puerto de Boston, ya sea en los barcos que estaban a punto de zarpar o, según se dice, a lo largo de la costa, lo que desencadenó lo que se conoció como el motín de Knowles.

Ilustración de Cassell’s History of the United States, de Edmond Ollier, 1874-1877

Durante siglos, la Armada Real Británica practicó el reclutamiento forzoso: capturaba a marineros y los obligaba a servir en buques de la Armada. El reclutamiento forzoso, que era legal según la legislación británica, se intensificó en los puertos coloniales en la década de 1740. Esta práctica, además de ser peligrosa para los marineros, también afectaba el comercio costero de Boston.

En noviembre de 1747, el comodoro británico Charles Knowles ordenó a las bandas de reclutamiento que repusieran su tripulación, que se había visto mermada. Capturaron a 46 hombres. La tensión en Boston ya era muy alta; dos años antes, una banda de reclutamiento había asesinado a dos marineros en una casa del North End. Los marineros, indignados, detuvieron a varios oficiales de Knowles y los retuvieron como rehenes, exigiendo la liberación de los hombres reclutados a la fuerza. La multitud llegó a alcanzar miles de personas. Rodearon la mansión del gobernador Shirley, rompieron ventanas en la Casa de la Asamblea y quemaron una barcaza en el Boston Common. Shirley se retiró a Castle Island. Knowles amenazó con bombardear Boston. Finalmente, los alborotadores liberaron a los oficiales, y Knowles devolvió a los hombres que eran residentes de Boston.

El reclutamiento forzoso, ampliamente detestado, figuraba entre las quejas recogidas en la Declaración de Independencia. También fue una de las principales causas de la Guerra de 1812. La Armada Real Británica puso fin a esa práctica en 1815.

La peor consecuencia [del reclutamiento forzoso] es que impide que los suministros necesarios de alimentos y combustible lleguen por mar a la ciudad de Boston”.

Boston Gazette, 17 de noviembre de 1747

Las condiciones de vida de los marineros de la Armada Real eran brutales. Prestaban servicio hasta que terminaba una guerra concreta, o hasta que fallecían o desertaban. Muchos decidieron huir, sobre todo en los puertos norteamericanos. El resultado: más reclutamiento forzoso. El comodoro Knowles publicó este anuncio en busca de varios de los 50 hombres que desertaron de sus barcos anclados en el puerto de Boston.

Boston Gazette, 17 de noviembre de 1747

La historia del actual rey de Gran Bretaña es una historia de repetidas injurias y usurpaciones, todas ellas con el objetivo directo de establecer una tiranía absoluta sobre estos Estados [entre otras cosas]… Ha obligado a nuestros conciudadanos, capturados en alta mar, a tomar las armas contra su propio país…”.

Fragmentos de la Declaración de Independencia, julio de 1776

En 1796, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Ley para la protección y el socorro de los marineros estadounidenses”. El certificado de marinero acreditaba que un marinero era ciudadano estadounidense y tenía por objeto protegerlo del reclutamiento forzoso.

Ubicación del cartel

Más…

Activistas comunitarios. Ley colonial. Voluntad política. Nuevas reglamentaciones estatales. Esta combinación permitió la creación del Boston Harborwalk, un camino público de 43 millas de longitud que se extiende desde el aeropuerto Logan hasta el río Neponset a lo largo de siete barrios. En 1978, la Oficina de Manejo de Zonas Costeras de Massachusetts (Massachusetts Office of Coastal Management o CZM) se fijó el objetivo de mejorar el acceso público a la costa. Lograron hacerlo a través de la integración de viejas leyes coloniales en nuevas reglamentaciones estatales.

En las décadas que siguieron, activistas comunitarios, el gobierno de la ciudad y del estado y las empresas constructoras a cargo de proyectos en la costa han trabajado en forma conjunta para garantizar la construcción del Harborwalk a lo largo de la costa. Algunos sitios también ofrecen servicios públicos, como baños, lugares de reunión, rampas para kayaks, etc. El resultado es un fabuloso camino que permite a residentes y visitantes recorrer nuestro activo y limpio puerto.

Las viejas leyes coloniales establecieron el derecho público de acceso a las tierras que están sumergidas cuando la marea está alta con el fin de permitir la pesca, la caza y la navegación a lo largo de la costa. Estas leyes se remontan a tiempos aún más antiguos: Se derivan del derecho romano, que se incorporó al derecho inglés y fue traído a Massachusetts por los colonos ingleses. Luego, en la década de 1640, la Colonia de la Bahía de Massachusetts aprobó leyes que permitían la creación de muelles privados en la zona intermareal (la zona entre la marea alta y la marea baja), siempre que se conservara el acceso público. Casi toda la costa de Boston consiste de terrenos rellenados que antes habían sido parte de la zona intermareal. Esto, junto con el derecho legal de acceso que existe desde hace siglos, sirvió de base para las reglamentaciones de la CZM de 1978.

Recursos (en inglés)

  • Brunsman, Denver. “The Knowles Atlantic Impressment Riots of the 1740s,” Early American Studies, Vol 5, No.2, Fall 2007.
  • Brunsman, Denver. The Evil Necessity: British Naval Impressment in the Eighteenth-Century Atlantic World, University of Virginia Press, 2024.
  • Feld, Jonathan. “Commerce and Conflict: The Knowles Riot of 1747 and Transatlantic Opposition to Impressment,” Penn History Review
  • Lax, John and William Pencak. “Knowles Riot and the Crisis of the 1740s in Massachusetts,” Perspectives in American History 10, 1976.
  • New England Historical Society. “British Press Gangs Cause the Boston Riot of 1747.”
  • Tager, Jack. Boston Riots: Three Centuries of Social Violence, Northeastern University Press, 2000.

Agradecimientos (en inglés)

  • Warm thanks to Professor Denver Brunsman, Chair, Dept of History at George Washington University for his remarkable research on impressment and the Knowles Riot and for kindly reviewing our sign.
  • Our gratitude to the Perkins School for the Blind Recording Studio and Thomasine Berg for their partnership in creating the audio files.