Bajo la superficie

in Dorchester

Ilustración de Melba Torres Sosa

La bahía de Dorchester contiene muchos hábitats marinos y costeros emblemáticos de Nueva Inglaterra. A lo largo de sus costas, se pueden ver marismas saladas, llanuras de marea, playas de guijarros y estructuras de protección de la costa, como escolleras y rompeolas. Estos hábitats son el hogar de algas, plantas, animales e innumerables microbios marinos invisibles. En verano, la espiga de mar forma exuberantes matorrales que se mecen con la brisa cuando baja la marea. Las almejas y los gusanos se esconden en el fondo fangoso del puerto. Las algas de roca, con sus características vejigas de aire que les permiten flotar, proporcionan un terreno de caza para los peces jóvenes, los cangrejos y las langostas. Todo está conectado.

La bahía está en constante cambio. Hace unos 2000 años, durante los milenios en que los únicos habitantes humanos de la región eran los nativos americanos, los mariscos de aguas cálidas, como las almejas americanas, de concha dura, fueron sustituidos gradualmente por las almejas de Nueva Inglaterra, de concha blanda. En el siglo XIX, apareció una nueva especie: los cangrejos verdes, que se alimentan de almejas de concha blanda. Es probable que los cangrejos verdes hayan llegado en barcos procedentes de Europa. Actualmente, a medida que el océano se calienta, los cangrejos azules han ampliado su área de distribución hacia el norte, hasta nuestra bahía.

Miren atentamente. Como dijo Rachel Carson: “La orilla del mar es un lugar extraño y hermoso”.

La lechuga de mar crea densos lechos que sirven de alimento a los camarones esqueleto y los caracoles. ¿La pueden ver en las marismas de la ensenada?

Fotografía de Carol Thornber

Los peces, desde los más pequeños, como el mummichog, hasta los más grandes, como la lubina rayada, nadan por toda la bahía. Son una parte vital del medio marino y son también una fuente de alimento para las aves marinas, los mamíferos marinos, como las focas comunes, y, por supuesto, los seres humanos.

Fotografía de Bruce Miller

Los mejillones viven en los rincones y recovecos de las rocas y los guijarros de la zona intermareal. ¿Ven conchas rotas en el pavimento del Harborwalk, donde las gaviotas han dejado caer almejas y mejillones para abrirlos?

Fotografía de Ben Kerckx de Pixabay

Ubicación del cartel

Más…

Activistas comunitarios. Ley colonial. Voluntad política. Nuevas reglamentaciones estatales. Esta combinación permitió la creación del Boston Harborwalk, un camino público de 43 millas de longitud que se extiende desde el aeropuerto Logan hasta el río Neponset a lo largo de siete barrios. En 1978, la Oficina de Manejo de Zonas Costeras de Massachusetts (Massachusetts Office of Coastal Management o CZM) se fijó el objetivo de mejorar el acceso público a la costa. Lograron hacerlo a través de la integración de viejas leyes coloniales en nuevas reglamentaciones estatales.

En las décadas que siguieron, activistas comunitarios, el gobierno de la ciudad y del estado y las empresas constructoras a cargo de proyectos en la costa han trabajado en forma conjunta para garantizar la construcción del Harborwalk a lo largo de la costa. Algunos sitios también ofrecen servicios públicos, como baños, lugares de reunión, rampas para kayaks, etc. El resultado es un fabuloso camino que permite a residentes y visitantes recorrer nuestro activo y limpio puerto.

Las viejas leyes coloniales establecieron el derecho público de acceso a las tierras que están sumergidas cuando la marea está alta con el fin de permitir la pesca, la caza y la navegación a lo largo de la costa. Estas leyes se remontan a tiempos aún más antiguos: Se derivan del derecho romano, que se incorporó al derecho inglés y fue traído a Massachusetts por los colonos ingleses. Luego, en la década de 1640, la Colonia de la Bahía de Massachusetts aprobó leyes que permitían la creación de muelles privados en la zona intermareal (la zona entre la marea alta y la marea baja), siempre que se conservara el acceso público. Casi toda la costa de Boston consiste de terrenos rellenados que antes habían sido parte de la zona intermareal. Esto, junto con el derecho legal de acceso que existe desde hace siglos, sirvió de base para las reglamentaciones de la CZM de 1978.

Recursos (en inglés)

Agradecimientos (en inglés)

  • Nuestro más sincero agradecimiento al cuerpo docente de UMass Boston: Jarrett Byrnes, Rachel Skvirsky y Carol Thornber, así como la estudiante de posgrado Melba Torres Sosa
  • Friends of the Boston Harborwalk extiende su más profundo agradecimiento a la Fundación George B. Henderson por financiar el diseño, la fabricación y la instalación de los letreros en Columbia Point.